domingo, 11 de enero de 2026

 

In Memoriam Arthur Miller

(1942-2026)

Manuel Esparza

 

El tiempo es energía y aunque se transforme nunca puede morir. El tiempo sigue vivo después de la muerte y marcha en una dirección distinta a la vida. AM

 

El inicio de la Amistad con Arturo fue una rara coincidencia: él y Nancy Farriss habían investigado en Yucatán, ella quería cambiar en Oaxaca sus estudios donde ya Arturo estaba estudiando las pinturas de las tumbas de los principales sitios. Mi familia y yo andábamos en Nueva York después de haber estado como profesor visitante en Texas un semestre. Estábamos hospedados en casa de los Waterbury en Brooklyn y ya de regreso a Washington, D.C, en casa de una hermana, antes de salir para México manejando, recibimos una petición telefónica de los Miller en Filadelfia. Nancy supo que siendo director regional del INAH en Oaxaca no quería desaprovechar hacer contacto para su orientación en un nuevo escenario. Así lo hicimos y nos dieron soberbios bifes al carbón de cena.

Ya en México seguimos la amistad y los intereses de cada uno. Nancy iba al AGI en Sevilla y le pedíamos copias de documentos para lo que estábamos Ángeles y yo escribiendo entonces. Ella, simpe generosa distraía de su investigación el tiempo suficiente para mandar rollos de fotocopias.

Nos visitamos después varias veces en Filadelfia; alguna tuve que cuidar a Nancy en el hospital, pues Arturo andaba de viaje. Entonces Nancy fumaba desesperadamente y me pedía me asomara a la puerta para que le avisara si se acercaba alguna enfermera mientras ella se metía con todo y suero al baño a fumar…

Vino después la vida matrimonial de Arturo con la sevillana Lourdes Palacios. Este es el principio de otra historia (1996): me ofrecí a recibirlos en el aeropuerto cuando llegaran;

 Arturo traía de regalo su último libro The Painted Tombs os Oaxaca, Mexico Living with the Dead. Los llevé a directamente a comer al Gernika en la colonia Reforma donde unos españoles daban soberbia paella. Lourdes rápidamente estaba bailando y cantando con Inmaculada que era de Bilbao, vasca. Se hicieron inseparables y a veces nos juntábamos a comer paella con los amigos que iba haciendo Lourdes. En una ocasión Guajiro se puso a tocar guitarra y cantar estilo flamenco, Lourdes hizo bailar a los comensales y todos dizque se volvieron gitanos de pronto en Oaxaca.

Arturo y Felipe Davalos su dibujante seguían restaurando la tumba de Huitzo, en el Cerro de la Campana dando así a la luz una espectacular decoración interior al mundo.

Construyeron casa en Etla muy al gusto de Lourdes. Hubo que ir a España, al Archivo de Indias y los Miller nos llevaron a Huelva (1998) donde Lourdes tenía casa de unos familiares, de ahí al mar en velero chico de Joaquín suprimo cerca de donde zarpó Colón en 1492. Luego a ver a la Pilarica que andaba de peregrina de pueblo en pueblo, Lourdes emocionada decía que estaba guapa, a mí se me hizo la cara virginal sacada de los modelos de pasta del Corte Inglés para exhibir ropa de mujer, pero Lourdes decía que me fijara, que la virgen estaba contenta…que otras veces lloraba.

Lourdes, una vez que Arturo se jubiló y se dedicó a su primer jobi interrumpido, la pintura (el segundo fue la guitarra, y en eso no progresó). Lourdes logró con su entusiasmo y coquetería convencer a los pintores oaxaqueños a hacer un grupo fiestero en su casa de Etla, eran verdaderas bacanales, con ingredientes traídos por ella de la misma madre patria porque decía que aquí no los hay de la misma calidad…francamente los chorizos, el jamón serrano y los quesos nos sabían diferente, vaya, hasta el garbanzo…

Un logro propio de ella fue lograr que maestros como Francisco Toledo, Luis Zárate, Rodolfo Morales, Sergio Hernández dejaran su inspiración cada uno en un abanico, la colección ha sido exhibida en galerías. Otra colección eran los mantos andaluces, entre más viejos y costosos mejor. Son innumerables las personas a las que Lourdes atrajo al grupo de pintores, al grado que los antiguos antropólogos no embonábamos con tanto desconocido…

Eso no quitaba que nos siguiéramos comunicando y consultando, pero Arturo había cambiado radicalmente de oficio en la perspectiva de los arqueólogos, Arturo se quejaba de que no lo invitaran como antropólogo en los congresos locales, que él seguía siéndolo y que ahora combinaba arqueología con arte interpretativo. Lo que sí no cambió y a veces afloraba era el rugged individualneoyorquino que era, como cuando me llevó una vez al aeropuerto de Filadelfia y se le atravesó un automovilista; Arturo enojado lo alcanzó y le gritó “ You gotta be from Jersey” (ahí en Filadelfia le salió el desprecio a los del otro lado del río Hudson…), o lo furibundo que se puso cuando lo detuvieron en Oaxaca por no pasar la prueba del alcoholímetro,  o cuando de regreso a Nueva York en la crisis de las Torres Gemelas, el guardia del aeropuerto le gritó “move it” y  faltó poco para que lo detuvieran de toto do lo que respondió.

Arturo se entregó totalmente a la pintura y como buen antropólogo se revistió del modo de ser de algunos del ramo: fomentar un aurea como máscara que se quita después del carnaval: En una ocasión me mandó el borrador del prólogo del folleto La formación del tiempo sacro: imágenes de los calendarios antiguos de Oaxaca. Una exposición de pinturas de ARTHUR MILLER. Reproduzco el primer párrafo para justificar mi comentario.

Quisiera dejar claro desde un principio que me siento reacio a escribir sobre la filosofía del tiempo sacro de la antigua Mesoamérica. No he de revelar, ni mediante palabras ni mediante la forma visual que revisten las obras que se presentan en este catálogo, todo lo que conozco sobre el tema.

He optado por proceder así debido a que el conocimiento constituye poder y el poder a menudo se ejerce de manera indebida. Habiendo sido iniciado como sacerdote en materia de calendarios en la cima de Zempoatepetl en el año 1994, el día mismo que estalló la rebelión maya en Chiapas, y habiendo mi maestro mixe Floriberto Díaz fallecido repentinamente de un ataque cardíaco, formulé el voto de no revelar jamás – o al menos en forma completa – lo que conozco sobre los conceptos del tiempo amerindio. Si esta renuencia a divulgar mis conocimientos de un pasado antiguo parece extraña al lector, que sepa que con toda certeza no he sido el primer estudioso que haya procedido así, sobre todo cuando posee conocimientos sumamente poderosos.”

Arturo, los textos e imágenes del catálogo me parecieron simplemente extraordinarios, felicidades. Mi comentario sobre el conocimiento poderoso se entiende que era de pocos saber cómo leer y predecir, pero no se sigue que tu tengas ese poder, ¿me entiendes? Por lo menos a mí me suena pretenciosa la afirmación y un poco al secretismo y misterio con que se envolvió así mismo aquel fantasioso Carlos Castaneda. Las enseñanzas de Don Juan: una forma yaqui de conocimiento (1968).

Pero Arturo ya estaba inoculado de pintor y publicó sin correcciones el prólogo. Lo mismo me pareció cuando un reportero americano al entrevistarlo para publicación le preguntó si su nombre tenía algo que ver con el escritor famoso Arthur Miller (Death of a Salesman, 1949) y la respuesta vaga de Arturo la dejó para ser interpretada como quisiera el reportero.

En una de sus comunicaciones mostró su preocupación por su biblioteca y archivo, y me preguntaba qué sugería, pues él quería que se quedara en Oaxaca. Le sugería la Fundación Harp Helú.  En nuestra última reunión en su casa de Etla antes de irse a España por última vez me contó que Alfredo Harp había dicho que no tenía dinero que sólo se recibían donaciones para la biblioteca, muy enojado dijo “hijo de puta si no quiere comprar la colección que no me diga que no tiene dinero…” Todavía antes de despedirnos insistió en llevarme al taller donde me explicaba la próxima exhibición sobre el sacrificio humano. Hablaba sin parar, obsesionado con el tema y hallando paralelo que llamaría la atención: el sacrificio eucarístico es otro ejemplo del sacrificio humano al dios Sol, se come a Cristo.

 Arturo, ¿una especie de canibalismo? Tú sabes que es de todas las culturas propiciar a las deidades y fuerzas extraterrestres que inventamos para obtener su perdón, para que nos socorran, nos consuelen, nos hagan el milagro de curarnos, de conseguir trabajo…

  Ya vengan, ya llegaron Evelyn, Arturo y Mónica… Nos interrumpió Lourdes.

Después de la comida Arturo nos acompañó al automóvil para despedirnos sin sospechar que era para siempre, nos pidió que nos juntáramos pronto con los Waterbury a comer o cenar en cualquier lugar de la ciudad.  Ya no lo logramos.

Vas en tu tiempo querido amigo, déjame seguir el mío hasta que también vaya en dirección contraria.

 

 

 

 

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