martes, 8 de diciembre de 2020

Disminución de la violencia

                                             Disminución de la violencia

Manuel Esparza, Ma. de los Ángeles Romero Frizzi

 

En el número anterior de Cuadernos de la pandemia (#16) se quiso llamar la atención al fenómeno mediático de la agresividad contra la figura presidencial, en busca de una explicación se llamó al psiquiatra Francisco González Pineda a que describiera, con las luces de entonces, el carácter destructivo del mexicano. Los rasgos de la conducta agresiva de la gente adolecían de psicologismo y no tenían bases estadísticas comprobatorias. El mismo autor, sin embargo, confesaba que “Los psicoanalistas aún no han alcanzado acuerdo respecto a la teoría de los instintos y su origen”.  Pero ahora, más de 50 años después, se sabe bastante de ese origen. La revolución en las neurociencias de las últimas décadas ha hecho la diferencia.

Facultades psicológicas

¿Qué tenemos en el cerebro para contrarrestar nuestros instintos destructivos? La evolución misma dotó a nuestra naturaleza con facultades que impidieran la destrucción de la especie. Una de esas defensas es la empatía: esa habilidad proyectiva de ponerse uno mismo en el lugar del otro e imaginar la sensación del que está en determinada situación que puede ser una persona, animal y hasta objeto. Esa facultad es también la facilidad para imaginar qué piensa otro o leer sus estados emocionales. Por lo pronto se puede avanzar que la disminución de la violencia se deba a una mayor empatía entre la gente, pero también a otras facultades: la prudencia, la razón, control de uno mismo, a normas y prohibiciones, y a un avance en el entendimiento de los derechos humanos. Entre otras de esas facultades psicológicas están las varias formas de reciprocidad, el parentesco, comunalidad.

Uno pensaría que la empatía es innata, pues hasta los bebés muestran preocupación y acuden a consolar al que sufre, pero no hay en el cerebro que se compadece un centro de empatía, ni neuronas empáticas, más bien es un complejo de patrones que se activan y modulan, todo un sistema de plomería hormonal. Una de esas hormonas juega un papel esencial, la Oxitocina, que es una molécula producida por el Hipotálamo y que actúa en el sistema emocional del cerebro junto con otras glándulas. Es esencial a la especie desde facilitadora del parto y la lactancia, hasta el deseo sexual, el lazo afectivo matrimonial, la simpatía hacia otros. Experimentos con Oxitocina en forma de aerosol en las narices de los estudiados hacen surgir conductas de simpatía hacia extraños, a ayudar al necesitado a pesar del costo propio.  El complejo de la Oxitocina se le considera esencial como un disparador para despertar la simpatía hacia las creencias y deseos de otras personas.

Control de uno mismo

Todos experimentamos que podemos dialogar con uno mismo, pero diálogo supone por lo menos dos hablantes, ¿quién es ese otro alter ego? Mientras otros discuten sobre el problema de la conciencia como algo en espera de resolverse un día, basta observarnos cuando se exculpa uno con “no quise hacerlo, pero el alcohol, el diablo…” o. cuando el diabético estira la mano y come bizcochos o chocolates a pesar de ser consciente que eso le hace grave daño, o cuando a pesar de la información no se usa el preservativo, cuando se come comida chatarra, se anda sin tapabocas. Ejemplos de lo mismo abundan: dejarse llevar por el chisme y difundirlo, la manía de la limpieza, no dejar hablar al otro y hasta completar sus palabras; algo interior dice que no debe hacerse, pero el que decide hacerlo es otro.

El dominio de uno mismo, el estar bajo control es una facultad psicológica y su conexión con el cerebro es a través del sistema límbico y los lóbulos frontales. El primero incluye los circuitos del coraje, el miedo, la dominación; las conexiones a los lóbulos frontales son las que modulan los circuitos emocionales. Hoy se admite entre los neurocientíficos que el córtex orbital y otras partes de los lóbulos frontales forman la mayor interfaz entre la emoción y la conducta. El desequilibrio, la falta de balanza entre los impulsos del sistema límbico y el control de uno mismo de los lóbulos frontales explica, en gran parte, la conducta violenta. Junto con la inteligencia el control de uno mismo es la garantía de una vida sana y satisfactoria.

Lo que faltaba hace 50 años eran los estudios estadísticos y la tecnología para registrar con precisión los cambios neuronales por medio de escaneos. Tanto la inteligencia como el control de uno mismo son atributos que dependen de las mismas partes del cerebro. La inteligencia está muy correlacionada con el crimen: gente menos inteligente comete más conductas criminales y son más propensos a ser víctimas. Se considera muy posible que tanto la inteligencia como el control de uno mismo contribuyan independientemente a la no violencia. Sin embargo, no son causa y efecto, pues puede ser que gente con bajo control de sí mismo esté más inclinada a cometer violencia porque se es menos inteligente, o porque hay otros factores como provenir de malos ambientes o tener otras desventajas e incapacidades.

Algunos ejemplos ilustran los efectos de las actividades debidas a la inteligencia y al control de uno mismo. En Nueva Zelanda se llevó una investigación en 1972-73 con niños al año de haber nacido; a los tres años de edad, los que fueron catalogados como bajos de control, es decir, que eran impulsivos, inquietos, negativos, distraídos, volubles, a los 21 años eran los más propensos a cometer crímenes tanto violentos como de menor gravedad. Otro estudio en los 1960 usando  la técnica de la gratificación diferida como medida de obtener mejor compensación que  la opción inmediata de menor premio, halló 10 años después, al comenzar la adolescencia, que los que diferían la gratificación eran los que mejores notas obtenían, eran más adaptados y permanecían más años en la escuela; 2 ó 3 décadas después eran los que menos consumían cocaína, tenían más estima propia, mejores relaciones con los demás, manejaban mejor el estrés, les iba mejor en los empleos.

¿Somos menos violentos?

No como individuos, sino como sociedad ¿es posible hablar de control, de dominar los impulsos violentos? No se trata ahora de decir que la gente se porta mejor porque controla individualmente mejor sus impulsos violentos, sería una explicación poco convincente. ¿Históricamente las sociedades se han ido haciendo menos violentas?  Europa es un ejemplo en el tiempo de disminución de homicidios, ¿cómo explicar eso? Europa en el s. XV era un mosaico de unidades políticas independientes: 5,000; en el XVII: 500; en el XIX en tiempo de Napoleón eran 200. En 1953 llegaron a ser menos de 30. Actualmente el continente europeo es de 50 países: 43 en Europa y 7 euroasiáticos. Ciudades que eran pequeños territorios que gobernaba el señor feudal en provecho de sí mismo. Cultura del honor que permitía matar al que insultara, “dinero de sangre” donde la pena al que matara a otro era sólo dar dinero a los familiares del difunto.

El cambio fue el de una cultura de la dignidad, y se debió a varios factores, uno la centralización del poder al que se tenían ahora que sujetar los señores feudales, y la gente del común. Los homicidios los investigaba un agente local de la Corona.  La necesidad de controlar la anarquía en los múltiples feudos exigía una burocracia y contribuciones para tener armas y un ejército. El otro mayor factor del cambio fue la revolución económica donde la empatía era clave para el éxito: se tiene que tener contento al comprador, se aprende a negociar, a deliberar, a ser honestos, prudentes, tener buenas maneras,

Formas más civilizadas de comportarse

El cambio a una cultura de la dignidad tubo mucho de su sustento en la corte misma que impuso sus maneras “corteses” de vestir, de comportarse en público, de resolver conflictos por mediación de jueces. Los manuales de cortesía se originaron para regular la conducta en la Corte, y de ahí se trasminaron a la nobleza, a la burguesía. Esos manuales son reveladores del cambio cualitativo que se fue dando para ser unas sociedades más civilizadas, menos violentas. Es en la mesa y en los espectáculos donde se puede notar cómo se fueron dominando los impulsos de una naturaleza humana que tenía los atributos como los tiene ahora, pero que estaban adormilados entonces…Así se aconsejaba no echar ventosidades cuando se comía, no llevarse la comida a la boca sólo con el cuchillo, no dirimir a cuchilladas los insultos en la mesa. Los torneos eran espectáculos sangrientos que divertían a la gente, otros eran grotescas formas de gozar con el sufrimiento ajeno: encierro de puercos que había que corretear hasta matarlos a palos; el espantoso espectáculo de atar un gato al que los jugadores competían quién lo mataba con la cabeza teniendo todos ellos las manos atadas en la espalda, ver las caras deformadas y ensangrentadas por los arañazos y mordidas del animal era el entretenimiento de chicos y grandes. Los instrumentos de tormento están bien conocidos para no describirlos, pero no todos los salvajes castigos eran por motivos religiosos como era el cortar la nariz a las acusadas de brujería, sino que se hacía también en hombres y mujeres por venganza.

Con los datos anteriores se puede preguntar si disminuyeron o no los homicidios en Europa. En la actualidad se acepta que los registros de homicidios son índices más confiables de violencia que los registros de robos, violaciones, asaltos, etc. aunque con frecuencia se correlacionan. Se mide número de homicidios sobre   100,000 por año, así se ve como ejemplo que desde el siglo XIII al XX, en Inglaterra, disminuyó el índice en algunas regiones del país en forma dramática: en Oxford, de 110 homicidios sobre 100,000 por año en el siglo XIV, bajó en Londres a menos de uno en la mitad del siglo XX. En Kent, de 4 a 100 homicidios en la Edad Media, bajó el número a 0.8 sobre 100, 000 en los 1950. En otras partes de Europa se nota también la disminución: a Escandinavia le tomó doscientos años más tarde bajar sus índices, a Italia fue sólo hasta el siglo XIX. Sin embargo, para el siglo pasado todos los países europeos habían bajado su índice en promedio de 1 sobre 100,000.

El caso del México antiguo

Estando en vísperas del 500 aniversario de la caída de Tenochtitlan, la capital del imperio que derrotaron los españoles y los indígenas enemigos de los aztecas, se impone una reflexión a la luz de lo que se ha venido exponiendo en este texto.

Lo primero que se pregunta uno era qué tipo de sociedades existían en el territorio. Eran sociedades guerreras, la azteca sobresalía entre ellas. Las guerras contra los enemigos les proporcionaban prisioneros que eran sacrificados como ofrendas propiciatorias al Sol, la deidad de la vida conforme a su cosmovisión. El sacrificio era también parte de las celebraciones donde se consumía carne de los vencidos, y ocasión de obtener proteínas escasas en la dieta diaria. Se sacrificaban niños en el primer mes del año en el calendario azteca para asegurar las luvias: “buscaban niños de teta…y por donde los llevaban toda la gente lloraba… (los niños) si iban llorando y echaban muchas lágrimas, alegrábanse los que los veían llorar porque decían que era señal que llovería presto.” (Sahagún Lib. II, cap. XX).

En elaborado ritual simbolizando la divinidad femenina de la regeneración de la naturaleza, ´el corazón del maíz´, se degollaba y desollaba a mujeres jóvenes, los hombres revestidos con la piel femenina cobraban valor para guerrear y asegurar así prisioneros para alimentar a la divinidad dadora de la vida.

¿Cómo se dirimían los conflictos que no fuera por forma violenta? Debieron existir formas de establecer acuerdos, juicios ante las máximas autoridades, pero la guerra era una situación muy común en las sociedades mesoamericanas. A los pueblos derrotados se le obligaba a pagar tributo en objetos y en trabajo.

Comparando la sociedad prehispánica y los cambios sufridos durante la colonia, se puede preguntar si hubo una forma menos violenta de vivir. Igual que en Europa aquí se impuso la impartición de la justicia por medio de tribunales y se regularizó la convivencia por medio de un código le leyes (las Leyes Nuevas dictadas en 1542 y las siguientes Leyes de Indias) que, pasados los primeros años de guerra, violencia y enorme anarquía, fueron favoreciendo a las comunidades indígenas.

¿Será posible pensar que la existencia de tribunales como la Real Audiencia logró controlar los impulsos destructivos de sociedades que eran básicamente guerreras? ¿Serían esos controles causa de lo que hemos llamado la Pax  hispánica?

El México actual

Las etapas históricas posteriores a la conquista de México a las que González Pineda se refería para ir configurando el modelo del carácter destructivo del mexicano, revelan formas superadas de controlar impulsos destructivos, no es lo mismo el México actual al anárquico de la primera mitad de siglo XIX, ni al revolucionario del XX. Sin embargo, en el presente parece borrada cualquier mejoría en la mente de la colectividad ante el incremento de crímenes, inseguridad generalizada, corrupción, ineficiencia de las instituciones para frenar la destructividad de los nuevos señores de capa y cuchillo en territorios donde ellos gobiernan. ¿Se está en el caso de una regresión a formas incivilizadas de existir como sociedad?

A manera de hipótesis solamente, se puede decir que un factor, entre otros más estudiados y aceptados, que ha influido en el incremento de la violencia en sus formas modernas: homicidios, feminicidios, trata masiva de modernos esclavos en las actividades del crimen organizado es la tecnología informática. El acceso a las redes por ricos y pobres ha facilitado el ceder hasta con placer a subscribir conductas negativas que antes no se hacía tan fácilmente por miedo a ser descubiertos, ahora, con anónimos se puede insultar, calumniar, acabar con la fama de otros, acosar a mujeres exponiéndolas a severas depresiones y hasta el suicidio. En la crisis de la pandemia viral que ha causado tanta pérdida de vidas y daños patrimoniales, abundan las noticias falsas de remedios contra la infección, contra las instituciones que, al fin y al cabo, son las que tratan de remediar los males. Es especialmente sintomático los ataques al gobierno encabezado por AMLO cobijándose en el pseudónimo, con sólo apretar la tecla se multiplican por cientos de miles acusaciones, análisis parciales, chistes denigrantes.

Si bien el control de uno mismo es lo que diferencia una persona de otra, lo mismo se puede decir, que lo que distingue una sociedad de otra es el grado de control de las fuerzas disruptivas que impiden la mejoría de la convivencia humana.

 

Referencias

Carrasco, David City of Sacrifice The Aztec Empire and the Role of Violence in Civilization, Boston, Beacon Press, 1999.

Durán, Fray Diego La Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme, México, Porrúa 1967, 2vols.

González Pineda, Francisco El Mexicano Psicología de su destructividad https://youtu.be/n1PrbNT9n8o

Pinker, Steven The Better Angels of our Nature, Why Violence has declined. Viking 2011.

Sahagún, Fray Bernardino de Historia General de las cosas de Nueva España, México, Editorial Porrúa, “Sepan cuantos...” Núm. 300, 1975.