domingo, 25 de diciembre de 2022

In Memoriam Paul Cohen

 

In Memoriam Paul Cohen 

(1953-2022) 

 

Manuel Esparza 

 

Inesperada como es a veces la última llamada, así no sorprendió a los amigos de Lila y Anita Downs la despedida de Paul. Se hurga con urgencia en las colecciones de fotos tratando de recuperar los momentos de convivencia. En una refaccionaria a la orilla de la carretera de Pinotepa de don Luis Lila con overol blanco oye a Ismael San Martín que le quiere vender una acción para el nuevo periódico CAMBIO. En el viejo Sol y la Luna el saxofón, una guitarra y una batería acompañaban a Lila que recién decidió dedicarse al canto. Enrique el Guajiro en espera de su palomazo. Los recorridos por los pueblos de la mixteca con Ron Spores y Anita y en las noches las pláticas con Lila Y Paul en la casa de los Downs en Tlaxiaco, (afuera en el corral 14 perros, cada uno en su trozo de zarape esperaban sin moverse la cena, sólo uno estaba castigado por desobediente con una vara en el cuello que le impedía escaparse). La boda de Paul y Lila entre sahumerios, ritos judíos y católicos: en el cuello de Paul un rosario de cuentas blancas con una cruz cristiana colgante. Los novios llegando al banquete montados en una yunta de bueyes, mucha gente del pueblo se coló sin invitación en la propiedad de Margarita Dalton obligando a los cocineros y meseros a servir varios turnos. El bautizo de Benito en la iglesia del Tule. En Juxtlahuaca en medio de la niebla Lila con huipil azul rodeada de huipiles rojos. De pronto la niebla nos desapareció a todos y no se veía a Paul, lo hallamos en el jacalón de un trique donde sus dos esposas esperaban a los visitantes para vendernos sus tejidos.

 La presentación del libro de Lila que fue su tesis de antropóloga en el patio principal del palacio de gobierno de Oaxaca con mezcal antes de empezar el acto académico. Paul y Lila en el cumpleaños de doña María Elena Feria en casa de su hija Evelyn Carlton retratándose con  Guillermo y Mary Olguín. El Guajiro y Emiliano López echando al fuego las arracheras.

La sonriente bohemia de Paul lo hacía amable a los demás y todos se sentían amigos suyos. Era muy callado, su manera de comunicarse era con la música. ¿Cuál era la contraseña para penetrar en su interior, en lo que pensaba? ¿Cuál era su verdad? Verdad en griego aletheia significa: no olvido a-lethos, es decir, recuerdo. Dice Javier Gomá Lanzón, los detalles del  ser más secreto de alguien, es rememorar su ejemplo cuando ya ha dejado de existir, la verdad, continúa, de nuestro destino individual queda en manos de la posteridad social, que conocerá nuestro ejemplo impidiendo que caiga en la nada.(El País oct. 16, 2010).

Eso recuerda la tradición judía de nombrar las cosas, en especial, en referencia a la esencia misma de alguien cuando esa persona tiene un nombre propio. De ahí que borrar a alguien de la lista es matar a alguien. De ahí, el no permitas que el nombre de mi familia caiga en el olvido de la tradición hebrea. Así, lo dramático y terrible de expresiones como “Yahvé borrará su nombre de debajo de los cielos.” Además, es un doble matar: al individuo y su memoria, como lo expresan: “hasta que los hayas destruido” (Deut. 7:24), “La memoria del justo es bendecida, el nombre de los malvados se cae de podrido” (Proverbios 10:7), “Sean borrados del libro de los vivos y no se inscriban en el de los salvados” (Salmo 69:29). “

No queremos olvidar el nombre de Paul acompañando a Lila, Benito, Vane y Anita Downs. La mejor garantía de su sobrevivencia es su familia y la obra musical que compuso con Lila. Oímos a Paul a través de las notas de su inseparable saxofón decirnos: “Júrame entonces por Yavé que no borrarás mi posteridad después de mí y que no harás desaparecer mi nombre de mi familia.” (1Sam. 24, 21).