A MK la traté en casa de los
Waterbury, debieron haber sido unas 4 o 5 ocasiones con otros académicos. Una
vez con Ángeles mi esposa le dimos comida en la casa junto con Ron y Carol
Waterbury a algún otro de ese grupo. En una ocasión me pidió datos de la
colonia Guerrero en el D. F. para su libro Portrait of a Young Painter, que
por cierto me dedicó una copia: “To Manuel, con recuerdos de la colonia
Guerrero y muchas gracias por la ayuda.”
A pesar de lo poco que en
realidad la conocí, siempre me llamó la atención que en las conversaciones ella
siempre hablaba en español si entre el grupo había mexicanos. Muy notable para
mí era que cuando se hablaba de política tanto nacional como de su país, ella
preguntaba y oía con suma atención, nunca interrumpía al que hablaba. Varias
veces noté que ella no estaría de acuerdo con lo que escuchaba, pero respetaba
el largo discurso del otro. Llamativo para una jubilada fue venir a asentarse
en Oaxaca desde 2005, y no dejar de ser investigadora, conferencista, asistente
en congresos, lectora de libros como lo prueba su extensa biblioteca. Todavía
más de tenerse en cuenta fue el involucrarse con la gente del poblado donde
vivió especialmente con los jóvenes. Una investigadora comprometida sin
descanso con los demás y su profesión que uno esperaría se apartara de la
academia y de exigencias sociales.
Una gladiadora en este coliseo
de tierras extrañas a la suya que cayó literalmente en la arena para ser
levantada por la gente con la que convivió y ser así ser recordada como heroica
luchadora en el cementerio del pueblo.
Más : Mary Vaughan | Department of History
Manuel Esparza