Claudia
prepara su átlatl contra el monstruo de dos cabezas: Estados Unidos e Israel
¿Qué
posibilidades tiene en lucha tan desigual?
Manuel Esparza
A partir de los acuerdos de Oslo de 1993 Israel se integra a las trasnacionales capitalistas en expansión. Para el 2020 los motivos económicos pesan más que las alianzas étnicas, así, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin firmaron los Acuerdos de Abraham, aliándose a Egipto y Jordania en la normalización de las relaciones con Israel. Eso significó que los inversionistas del Golfo inyectaran miles de millones de dólares en la economía israelí. El “Consejo de Paz” promovido por Donald Trump fue lanzado en enero de 2026 en Davos con el objetivo de reconstruir Gaza y mediar en conflictos internacionales como una alternativa a la ONU. Ese Consejo incluye más de 20 países: Baréin, Marruecos, Argentina, Armenia, Azerbaiyán, Egipto, Hungría, Indonesia, Jordania, Kazajistán, Kosovo, Pakistán, Paraguay, Qatar, Arabia Saudita, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán, entre otros. Javier Milei de Argentina y Santiago Peña de Paraguay apoyaron la iniciativa.
Este bloque que aglutina a las gigantes tecnológicas, al capital financiero trasnacional y al complejo militar-industrial, tiene fuertes inversiones en Israel que es el tercer centro tecnológico más grande del mundo. Su fuerza tiene como sustento un complejo de alta tecnología, militar, de seguridad y de vigilancia. Su economía depende de la violencia y las desigualdades a escala local, regional y global.
El genocidio israelí es un campo de exploración para una variante de la acumulación de la clase capitalista trasnacional: la Pax Silica. Ésta es una iniciativa de Estados Unidos a través del Departamento de Estado que busca asegurar los circuitos de suministro de inteligencia artificial, semiconductores y minerales raros. Israel y varios Estados del Golfo —especialmente Emiratos Árabes Unidos— participan como aliados estratégicos en esta alianza tecnológica y económica.
Israel es una potencia tanto en tecnologías digitales como militares, puestas en servicio contra el pueblo palestino. El consejo de genocidio más que de paz tiene por objeto apoderarse de los recursos de gas y petróleo, bienes raíces de enorme potencial turístico.
Esto se confirma con el plan para Gaza redactado por Washington y conocido como Reconstrucción, Aceleración Económica y Transformación de Gaza (GREAT), proyecto que contemplaba un exilio “voluntario” de los palestinos hacia otro país y la creación de megaciudades de alta tecnología y criptomonedas impulsadas por inteligencia artificial.
Los capitales que manejan la dupla Estados Unidos e Israel superan el PIB de muchos países, sólo como ejemplo, Israel recibió de Estados Unidos alrededor de 21,700 millones de dólares en ayuda militar en los últimos dos años (2023–2025), ayuda interesada, sin duda, pues Israel la usa para comprar armamento de Estados Unidos, y así el dinero regresa a empresas americanas. Israel ha creado armas probadas en Gaza, lo cual las hace sumamente competitivas, sólo el año pasado vendió por más de 19 mil millones de dólares.
El poderoso enjambre digital de esos dos países que actúan como uno solo para malinformar, intimidar, calumniar, los hace indistinguibles en el genocidio, se retroalimentan mutuamente en sus aventuras expansionistas. Ningún otro poder puede todavía contrarrestar eficazmente esa hegemonía.
The answer my friend is not even blowing in the wind…
PD: Con
información de William I Robinson.
https://www.jornada.com.mx/2026/05/31/opinion/013a2pol
Asesoría IA de
Gabriel Esparza.
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