miércoles, 20 de mayo de 2026

 

El México que ya no existe

Comentarios a Jorge Durand

 

Manuel Esparza

 

Jorge Durand criticó la visita de Isabel Díaz Ayuso presidenta de la Comunidad de Madrid (La Jornada - Autor Jorge Durand) cuando ésta haciendo gala de su ignorancia patriotera afirmó que México no existió hasta la llegada de los españoles.  —Ella confunde el antes con el después — respondió Durand: En efecto, el México antiguo de indios tatuados y de guerreros emplumados, de grandes talladores, tatuadores, ceramistas, tejedores, arquitectos y astrónomos dejó de existir después de la llegada de los españoles.   

Duran lamenta que ya no hay los artesanos clásicos prehispánicos, se pregunta ¿Dónde están estos talladores de Tlálocs, chacmoles, serpientes emplumadas y tantas otras magníficas esculturas? Ciertamente, todo un arte y una tecnología que se perdió.

 

¿Es cierto que ya no hay artesanos que puedan replicar las obras de los antepasados prehispánicos, de los constructores de templos, retablos, frescos, órganos de tubos durante el periodo colonial?

Hace ya más de 50 años aquí en Oaxaca tuvo lugar la reunión del comité nacional de ICOMOS Internacional. Hubo una gran discusión sobre la conservación del patrimonio. Eran los tiempos en México de la Secretaría del Patrimonio Nacional, de Sitios y Monumentos, de restauradores formados en Italia, los de la Escuela de Restauración del INAH.  

La polémica se centró entre los más radicales al estilo de la escuela de Italia donde cada elemento de un inmueble catalogado como histórico no se reparaba si había sufrido destrucción. Se puso como ejemplo entre otros muchos, Dainzu donde el arqueólogo Ignacio Bernal colocó el dintel en las jambas estantes de la tumba 7. Se decía que debieron haberlo dejado como se halló en el suelo desde tiempos prehispánicos cuando la tumba fue saqueada desde entonces. ¿No era un dato histórico que los zapotecos de entonces hubieran bajado el dintel, vandalizado la tumba?  

Otros opinaban que no reparar lo destruido era allá en Italia donde ya no hay artesanos capaces de replicar elementos históricos. Pero en México sí los hay. Se puso de ejemplo la cúpula del templo de Santo Domingo que había perdido los mosaicos originales con los temblores. El arquitecto Jaime Ortíz Lajous formado también en Francia e Italia mandó hacer con las mismas especificaciones los azulejos con ceramistas de Puebla y son los que se pueden apreciar actualmente.  

Se dieron muchos ejemplos de continuidad de obras hechas por nativos en tiempos coloniales, por ejemplo, en Oaxaca el órgano bellamente decorado de la iglesia de Tlacochahuaya, totalmente hecho en el lugar, incluyendo la tubería. El retablo principal de Santo Domingo hecho en los 50 del pasado siglo por Emilio Bourget maestro carpintero en imitación del retablo del S. XVI de la virgen del Rosario en el templo de Yanhuitlán.

Los arqueólogos sufren continuamente en dictaminar qué piezas (perdón, monumentos) son auténticos o falsas reproducciones. Se echa mano de tecnologías modernas que no se tenían antes para hacer esos difíciles dictámenes.

 

Cierto, el México de indios tatuados y de guerreros emplumados, de sacrificios humanos, no existe y nadie en su sano juicio quisiera que regresaran esos tiempos como parece afirmar Gonzalo Celorio, Premio Cervantes 2025, al decir que en México hay quienes quisieran revivir ese pasado, (La Jornada: “Lo que está pasando en el mundo es pavoroso”, considera Gonzalo Celorio).

 

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